10 Mayo, 2015
Carta Pastoral N° 7

A los Sacerdotes, Diáconos Permanentes, Religiosos y Religiosas, Seminaristas, Catequistas, Comunidades Cristianas Parroquiales y todos los fieles católicos de esta Iglesia Particular El que beba
1. Queremos recorrer el camino de la Iglesia

Grandes acontecimientos han llenado de esperanza el caminar de la Iglesia universal y, en consecuencia, el de la Iglesia Diocesana. Nuestra Iglesia ha reflexionado en el último sínodo sobre la Nueva Evangelización, celebrado en el marco del año de la fe. Los padres sinodales en su saludo final, nos han iluminado tomando el texto evangélico del encuentro de Jesús con la samaritana y han constatado que “No hay hombre o mujer que en su vida, como la mujer de Samaria, no se encuentre junto al pozo con un cántaro vacío, con la esperanza de saciar el deseo más profundo del corazón, aquél que solo puede dar significado pleno a la existencia” (XII Asamblea General ordinaria del Sínodo de Obispos; Mensaje al Pueblo de Dios).

En esta búsqueda incesante del hombre, La Iglesia desea orientar el camino y ponerse como Jesús, junto al pozo de la vida “de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, para hacer presente al Señor en sus vidas, de modo que puedan encontrarlo, porque sólo el Espíritu es el agua que da la vida verdadera y eterna” (XII Asamblea General ordinaria del Sínodo de Obispos; Mensaje al Pueblo de Dios)

También la Iglesia Diocesana, queriendo favorecer el encuentro con Jesucristo, ha recorrido con el Pueblo de Dios un camino de renovación pastoral y de evangelización que ha pretendido sensibilizar al pueblo en la dignidad de la persona humana y la vivencia de la fraternidad. Luego de una evaluación realizada en las diferentes parroquias tenemos razones importantes para dar un paso en este proceso de evangelización propuesto en el Plan Diocesano. Constatamos con alegría el hecho de haber logrado el objetivo propuesto en esta fase de sensibilización hacia la fraternidad.

Evidenciamos que en el Pueblo en general se vive el valor de la fraternidad, se abren a las relaciones interpersonales y expresan su solidaridad ante las situaciones difíciles de forma organizada. Somos conscientes, también, que si algo podría impedir este crecimiento en la conciencia fraterna, es la violencia impune que acontece en nuestras ciudades y pueblos. Esta tendencia puede cambiar si evangelizamos y seguimos sensibilizando al valor de la paz, la fraternidad, el respeto, la solidaridad, la justicia y ahora la vivencia comunitaria de la fe.

Respecto a la organización parroquial observamos con agrado que las parroquias cuentan con al menos 2 o 3 espacios de encuentro interpersonal donde se vive la espiritualidad de comunión y se comparte la vida. Las parroquias en su mayoría participan de los encuentros de comunión planificados por las diócesis y por las zonas pastorales y cuentan con las estructuras de participación organizadas en mayor o menor grado, lo que favorece que el conjunto del Pueblo de Dios pueda ser tomado en cuenta, no marginado. Por lo menos un 93% de las parroquias evaluadas cuentan con la sectorización, con la red de mensajeros organizada, con el EPAP y se está elaborando y difundiendo la carta a los cristianos. Aunque en algunas parroquias estas estructuras están en etapa de conformación.

Refiriéndonos a los agentes de pastoral, nuestra evaluación arroja que un buen número de estos toman en cuenta el objetivo de la fase para programar y van asumiendo de mejor manera las opciones pastorales de la diócesis y los criterios de la acción pastoral suscritos en nuestro Plan Diocesano para conocerlo mejor y aplicar las herramientas de la programación. Esto conlleva que se vayan implicando en el proceso de evangelización y vayan asumiendo, desde sus dones y carismas, el trabajo organizado por la pastoral de conjunto.

Por todo esto anunciamos con alegría y esperanza el paso de la segunda fase de sensibilización a la fraternidad a la tercera fase de sensibilización a la vida en comunidad.

Exhorto a seguir adelante en el camino emprendido para que, en el marco de este año de la FE, podamos sensibilizar al Pueblo de Dios a reunirse en comunidad, ya que solo en ella podemos saborear los valores del Reino. En comunidad profesamos la Fe en Cristo Jesús y nos alegramos de pertenecer a la Iglesia que es y debe ser siempre comunidad de Amor en la que todos somos invitados a compartir con los más necesitados. Queremos hacer realidad en este tiempo de gracia el objetivo de la Tercera Fase de la Primera etapa del Plan Diocesano: “Los Bautizados de la Diócesis de Ciudad Guayana, son sensibles a reunirse en comunidad, a ser y pertenecer a la Iglesia y a compartir con los más necesitados, haciendo que cada encuentro sea una experiencia de comunidad y cada uno salga motivado a promoverla con el fin de organizarse en una red de comunidades y, así, comenzar a saborear los valores del Reino”.

2. Los grandes retos que nos plantea la Nueva Evangelización y la Pastoral de conjunto

¿Qué debemos hacer en cada parroquia, vicaria y desde cada comisión para vivir esta fase?
Como ustedes mismos han hecho notar todavía falta mucho por hacer. Estos son los Retos que debemos enfrentar en el próximo año y que reclaman de cada uno, una más pronta ejecución:

a. En cuanto al Pueblo en general:
Motivar encuentros comunitarios donde se confronte la Fe con la vida, donde las personas se sientan valoradas y acogidas por la Iglesia, donde se pueda iluminar la realidad con la Palabra.
Vencer el ostracismo, el individualismo y la indiferencia, abriéndonos en un clima de diálogo y acercamiento con la realidad que vive nuestro pueblo.
Continuar profundizando en la fraternidad como único camino para vivir la paz, la justicia y la solidaridad.
Prestar una mayor atención a las familias, donde cada bautizado esta llamado a la primera experiencia de Fe. (CPV-IMC n°93, PDR/E-MI n° 25)
Brindar con atención maternal y espíritu evangélico, las respuesta adecuadas a los problemas que vive la familia actualmente (divorciados y vueltos a casar, situación de sus hijos, cónyuges abandonados, parejas que viven juntas sin casarse), y la tendencia de la sociedad a redefinir el matrimonio (propuesta Nº 48, Sínodo de los Obispos). Para ello es prioritario que se organice en cada parroquia la Pastoral familiar, que vaya mas allá de los cursos pre-matrimoniales y que desarrolle un programa de acompañamiento a las familias en todos los ámbitos de su vida.
Ofrecer oportunidades de encuentro a los grupos de familias en cada sector de la parroquia, como espacios de iluminación y transformación de la propia vida en el encuentro con Jesucristo y con ellos promover en cada parroquia una red de comunidades, donde cada uno es sensible a ser y pertenecer a la iglesia y a compartir con los más necesitados, tal y como lo expresa el objetivo de la Tercera Fase de nuestro Plan.
Así mismo, desde la Pastoral de Multitudes, estamos llamados a redescubrir y celebrar la Fe en la Comunidad, como un espacio de crecimiento del conjunto. Para ello, organícense celebraciones de Pastoral de Multitudes en todas las parroquias, como una forma de promover el crecimiento procesual de la fe del Pueblo de Dios y tómense en cuenta y hagan propios los lemas que nos invitan a vivir un valor determinado cada mes.
Es necesario que la Vicaría de Pastoral dinamice el trabajo de todas las comisiones diocesanas existentes, especialmente las de la Pastoral Juvenil y Familiar. De la misma manera que se agilice la creación de la Pastoral Educativa, la Pastoral de Multitudes y la Pastoral Misionera.

b. En cuanto a la organización parroquial

Como ya hemos visto a través de la evaluación del camino recorrido la mayoría de nuestras parroquias cuenta con al menos tres estructuras de participación y de comunión, dentro de ellas un 93% han sectorizado, sin embargo, para que la Organización Pastoral Parroquial sea más efectiva, es necesario que en esta Fase todas las parroquias de la Diócesis:

Concluyan el proceso de organización de la sectorización, con la conformación de los equipos sectoriales de animación pastoral, quienes serán los garantes de la formación y la participación activa del Pueblo de Dios en la vida parroquial desde el sector.
Consoliden las estructuras de comunicación y participación: el E.P.A.P., la Red de mensajeros y la Carta a los cristianos de modo que los Bautizados y el pueblo en general encuentren cada vez más su lugar de participación y puedan vivir coherentemente su fe con su vida. En esto no podemos apelar a la ignorancia o la desorientación pues se han dado suficiente herramientas para comprender en que consiste cada una de estas estructuras.
Organícense en cada parroquia las comisiones pastorales necesarias para el acompañamiento y formación del Pueblo de Dios, a fin de ofrecer oportunidades para el dialogo entre las personas, para escuchar y promover la Palabra de Dios, para una catequesis orgánica y procesual que inicie a la Fe y continúe iluminando la existencia de los hombres y mujeres de este pueblo. Promuévase desde estas comisiones la formación en la caridad, para la oración y la vivencia gozosa de la Eucaristía.
Con el fin de anunciar la Buena Noticia de Jesús, todas las parroquias promuevan el nacimiento de Pequeñas Comunidades o grupos de familias en sus sectores. Que las mismas sean células vivas y lugares de encuentro personal y comunitario con Cristo, a través de la profundización de la Palabra de Dios Que sean instancias privilegiadas para experimentar las riquezas de la Liturgia, así como para proporcionar una educación Cristiana, inicial y permanente y formar a todos los Bautizados en la fraternidad, en la caridad y en la justicia social, especialmente con los más pobres (propuesta n°26, Sínodo de los Obispos). De esta manera, las pequeñas comunidades viven una adhesión más intensa a Jesucristo (CPV-ICM n°79), promueven la dimensión profética de la vida Cristiana y se transforman en lugares de evangelización que constituyen una esperanza para la Iglesia universal (EN n°58), y para la renovación de la parroquia y de toda la Diócesis.

c. En cuanto a los Agentes de pastoral,

A fin de promover el crecimiento paulatino y constante de nuestros agentes de pastoral consagrados, favorézcase una pastoral vocacional integrada a la pastoral juvenil y la pastoral familiar, para que pueda atender el proceso de maduración de aquellos jóvenes que se sienten llamados a una consagración especial. De igual forma, reconociendo los Dones con que el Espíritu obra en todos los Bautizados para la construcción del cuerpo de Cristo, promuévase la preparación adecuada del agente laico, a fin de que crezca en su compromiso por la construcción del Reino y, participando de la vida bautismal, se sienta motivado en su misión de transformar las realidades temporales siendo testigo de Jesucristo en los ambientes en donde se desenvuelve, siendo corresponsables de la evangelización (CPV.LCV n° 105-109).

A todos los agentes que con dedicación trabajan en la obra de la nueva evangelización, en todos los Niveles de la Acción Pastoral, se les exhorta a:
En consonancia con la Iglesia Universal, vivir el año de la Fe, redescubriendo, celebrando y promoviendo encuentros en los que se reconozcan los fundamentos de nuestra Fe, y en los que promovamos un encuentro más cercano con Jesucristo.
Participar activamente en la formación de agentes de Pastoral, con el fin de profundizar en los aspectos que nos conducirán a la vivencia del objetivo de la Tercera Fase de la Primera Etapa de nuestro Proyecto Diocesano de Renovación y Evangelización, con el cual se persigue que los Bautizados de nuestra Diócesis, sean sensibles a reunirse en comunidad, a ser y pertenecer a la Iglesia. Organicen los párrocos poder asistir a esta formación con sus Equipos parroquiales de animación Pastoral y con todos aquellos que quieran participar.
Asumir en las acciones pastorales programadas, la Opción fundamental de la Diócesis y los criterios para la acción pastoral suscritos en nuestro Plan, ya que estos son elementos claves para la programación de cada acción evangelizadora que realicemos con el objeto de hacer presente el Ideal de Iglesia que soñamos como Pueblo de Dios que peregrina en esta Diócesis.
Mantener un contacto permanente con la Palabra de Dios a través de la práctica de la Lectio Divina, del estudio del Evangelio, o de cualquier método que nos permita acercarnos a ella y descubrir allí la voluntad de Dios.
En el marco de los 50 años del Concilio Vaticano II, todos los agentes de pastoral han de promover el estudio sistemático de los documentos del mencionado concilio y del Concilio Plenario de Venezuela, para descubrir en ellos la riqueza de una iglesia que se renueva constantemente a la luz del Evangelio y para que sus propuestas iluminen la renovación pastoral propuesta de nuestro Plan.

3. Desde la Espiritualidad de comunión, camino de santidad

Pedimos encarecidamente a todos los agentes de pastoral, consagrados y laicos, movimientos, grupos de apostolado, asociaciones, comisiones diocesanas y todos los que ponen sus esfuerzos en la construcción del Reino en esta tierra de bendiciones, a que vivan este proceso de evangelización teniendo como referencia fundamental de la vida la espiritualidad de comunión que es la fuerza que mueve la renovación pastoral de la Iglesia Diocesana. Sin vivir la comunión no podemos dar los pasos necesarios para promover una nueva evangelización. Vivir la espiritualidad de comunión es vivir movidos por la fuerza transformadora del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. De esta manera quien evangeliza, ubicándose en esta dinámica espiritual, se ubica también en el camino de la santidad, pues el que evangeliza y vive la comunión es el santo.

La vivencia de la Espiritualidad de comunión nos permitirá entrar en la vida y en las casas de la gente de forma sencilla y fraterna, reconociendo las semillas del Reino en cada hermano e iluminando con el Evangelio cada una de sus situaciones. Hagamos accesible a nuestra gente la experiencia de ser y pertenecer a la comunidad cristiana, a La Iglesia, “multipliquemos los pozos a los cuales invitar a los hombres y mujeres sedientos para posibilitar su encuentro con Jesucristo, ofrecer oasis en los desiertos de la vida. De esto son responsables las comunidades cristianas y, en ellas, cada discípulo del Señor. Cada uno debe dar un testimonio insustituible para que el Evangelio pueda encontrarse con la existencia de todos” (Cita textual: XIII Asamblea General ordinaria del Sínodo de los Obispos, Mensaje al Pueblo de Dios)

EL AÑO DE LA FE Y LAS INDULGENCIAS.

Todo lo que anteriormente les he planteado debemos encuadrarlo en la celebración del Año de la Fe al cual nos ha convocado el Santo Padre. Este ha de ser un año durante el cual acercándonos al Señor Jesús renovemos y fortalezcamos nuestra fe. Solo el encuentro con el Señor Jesús nos puede fortalecer nuestra fe. La madurez de la fe se alcanza en el encuentro personal y comunitario con el Señor. Por esto estamos llamados a permanecer en un encuentro vivo con Jesucristo. Este encuentro con el Señor es cercanía con Él.

Por lo tanto quiero indicar para esta celebración, además de las indicaciones anteriormente dichas, lo siguiente:
Los párrocos deben utilizar el subsidio preparado por la Vicaría de Pastoral para ser estudiado por todos los sectores y movimientos de las parroquias.
En las reuniones de Agentes de Pastoral procure la Vicaría de Pastoral que se estudien los principales documentos del Concilio Vaticano II y se relacionen con los del Concilio Plenario de Venezuela.
Los párrocos aprovechen las celebraciones eucarísticas dominicales para enseñar a sus fieles la doctrina de la Iglesia sobre las indulgencias.
Además de las indicaciones generales de la Signatura Apostólica para beneficiarse de las indulgencias, se podrán ganar en cada parroquia o vicaría en las fiestas patronales y en las visitas programadas que realicen las parroquias al Santuario Diocesano de la Inmaculada Concepción del Caroní.
Además dispongo que se puedan también lucrar las indulgencias en las siguientes iglesias: en las Parroquias San Pedro y San Pablo (las Zona III y VI), la Parroquia San Antonio de Padua de Upata (Zona IV) y la Parroquia Nuestra Señora de Belén en Tumeremo (Zona V).
El Año de la Fe lo clausuraremos en la Diócesis el día 8 de Diciembre del 2013 según programa preparado por la Vicaría de Pastoral.

Pido para todos nosotros la bendición de nuestra patrona la Inmaculada Concepción del Caroní, Testigo y Animadora de nuestra fe. Junto con ella nos esforzaremos porque los espacios de participación para la consulta, la toma de decisiones y la ejecución de las acciones estén organizados, de modo que la comunidad se vaya educando en la corresponsabilidad y creciendo en la madurez de su fe como es propio de un pueblo llamado a la santidad.

Los bendigo de todo corazón con afecto paternal.

En Ciudad Guayana, a los 24 días del mes de Febrero de 2013, Segundo Domingo de Cuaresma.

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