EVANGELIO DEL DÍA MARTES 14 DE MAYO DEL 2019

Juan 15,9-17 “En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: “Como el Padre me amó, yo también los he amado a ustedes; permanezcan en mi amor.Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Les he dicho esto, para que mi gozo esté en ustedes, y su gozo sea colmado. Este es el mandamiento mío: que se amén los unos a los otros como yo los he amado.Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo os mando.No los llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre se lo he dado a conocer. No me han elegido ustedes a mí, sino que yo los he elegido a ustedes, y los he destinado para que vayan y den fruto, y que su fruto permanezca; de modo que todo lo que pidan al Padre en mi nombrese les conceda.Lo que les mando es que se amen los unos a los otros.»

Reflexión: Por el Servicio de Animación Bíblica de la Diócesis de Ciudad Guayana. Responsable: Luis Perdomo.

La Iglesia universal celebra hoy la fiesta entre otros santos, en honor a San Matías Apóstol. Uno de los doce que se unió al grupo después de la resurrección de JESÚS, para ocupar el puesto de Judas. Nada más sabemos de él, porque el libro de los Hechos de los Apóstoles no vuelve a nombrarlo. San Clemente y San Jerónimo dicen que San Matías había sido uno de los 72 discípulos que Jesús mandó una vez a misionar, de dos en dos. Una antigua tradición cuenta que murió crucificado, por lo que se le representa con una cruz de madera en su mano.

Y la liturgia del día nos presenta el Evangelio de Jesucristo, según San Juan capítulo 15, verso9al verso17,en el quese utilizan una serie de recursos literarios para dar las orientaciones necesarias a los discípulos de todos los tiempos. El “como”, con el que se comienza este pasaje, no tiene solo sentido comparativo, sino que da una idea de causa: el Hijo ama a sus discípulos con el mismo Amor Divino que el Padre le tiene. Permanecer en este Amor, es cumplir sus mandamientos, es hacer caso a sus Mensajes y a su Palabras.

El mandamiento que les da JESÚS, consiste en amarse unos a otros, de manera constante y de por vida, como Él lo ha hecho, demostrándolo con su inmolación en la Cruz. Y es que el Amor de JESÚS, brota del Amor con El Padre, que se expresa en Obediencia y Amor. De la unión con JESÚS y la Obediencia a Él brota la alegría de los discípulos y permanecerá en ellos en la medida que asuman con total integridad su compromiso de amar y servir sin reservas.

JESÚS, deja bien claro que no es el creyente quien lo elige, sino que es Él quien elige a sus seguidores, por lo que es un acto gratuito y bondadoso de parte de Él. DIOS siempre toma la iniciativa, para llamar, elegir y convocar. Llama la atención el gesto bondadoso del Maestro al llamar a sus discípulos “amigos”, esa es la manera como llama a cada bautizado que lo recibe en su vida como su Señor y Redentor.

El mandamiento final es precisamente el AMOR, este solo puede subsistir si produce aun más AMOR. Y el amor de los discípulos debe necesariamente tomar como modelo el acto de Sublime AMOR de su Maestro, que entrega su Vida por nosotros. Esta es la clave que nos ayudará a ser fieles a la misión encomendada a favor de todos los seres humanos.

Al confrontarnos con el texto, vemos que la relación con JESÚS, no es una cuestión protocolar y fría o diplomática. Ya que el Maestro inaugura un nuevo tipo de relación entre Él y sus seguidores, que estamos comprometidos a vivir en fidelidad a la amistad que el Maestro nos ha ofrecido. Porque la amistad con JESÚS, se experimenta y se vivencia en una manera concreta de relacionarnos con los hermanos de la comunidad, porque no puede existir una relación con el Crucificado, Resucitado, sino se da a través de la comunidad.

Por eso es que, las enseñanzas que podemos recoger de este relato es que, el Señor es el DIOS de la Historia, que rige los caminos de la Iglesia, la primitiva y la de nuestros días, con su Providencia Amorosa. Y que, ni la traición de Judas, ni nuestras propias traiciones y pecados, hacen que el plan de Dios se pierda, ni la Iglesia deje de cumplir su misión, sino que cuida que el Evangelio llegue a todas partes, y nos llama para que seamos los brazos operantes en este mundo visible.

Señor JESÚS, haz que experimentemos el gozo de la fidelidad a Tu Palabra y vivamos como testigos de Tu Amor en este mundo cargado de intrigas y de rencores. Amen.