EVANGELIO DEL DÍA MARTES 28 DE MARZO DEL 2016

 

 

     Juan 5, 1-3.5-16: “Después de esto se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, cerca de la Puerta de las Ovejas, una piscina llamada en hebreo Betesda. Tiene ésta cinco pórticos, y bajo los pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, tullidos (y paralíticos. Todos esperaban que el agua se agitara, Había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Jesús lo vio tendido, y cuando se enteró del mucho tiempo que estaba allí, le dijo: « ¿Quieres sanar?» El enfermo le contestó: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua, y mientras yo trato de ir, ya se ha metido otro.» Jesús le dijo: «Levántate, toma tu camilla y anda.» Al instante el hombre quedó sano, tomó su camilla y empezó a caminar. Pero aquel día era sábado. Por eso los judíos dijeron al que acababa de ser curado: «Hoy es día sábado, y la Ley no permite que lleves tu camilla a cuestas.»  Él les contestó: «El que me sanó me dijo: Toma tu camilla y anda.» Le preguntaron: « ¿Quién es ese hombre que te ha dicho: Toma tu camilla y anda?» Pero el enfermo no sabía quién era el que lo había sanado, pues Jesús había desaparecido entre la multitud reunida en aquel lugar. Más tarde Jesús se encontró con él en el Templo y le dijo: «Ahora estás sano, pero no vuelvas a pecar, no sea que te suceda algo peor.» El hombre se fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales curaciones en día sábado”.

 

  Reflexión: Por el Servicio de Animación Bíblica de la Diócesis de Ciudad Guayana. Responsable: Luis Perdomo.

 

Hoy, antes de hablar del Evangelio, vale la pena recordar la primera lectura, que la encontramos en Ezequiel, capítulo 47, versículos 1 a 9,12 Todos los seres que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida y habrá peces en abundancia.

En el Evangelio, de Juan capítulo 5, versículos de 1 a 3 e de 5 al 16 vemos a Jesús en el pórtico de la piscina de Betesda, allí estaban echados muchos enfermos entre ellos un hombre que tenía treinta y ocho años enfermo que no tenía a nadie que lo metiera en la piscina para ser sanado. Era sábado y Jesús sana al enfermo y le manda que cargue su camilla y camine. Este hecho reaviva el conflicto legal entre Jesús y los maestros de la ley. Ellos quieren que, de hecho, condenar a Jesús.

Cuando Jesús le pregunta al hombre si quiere ser curado, este responde: No tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua. Y Jesús lleno de compasión lo cura, incluso siendo sábado porque para Él la ley es un instrumento para el hombre en orden a Dios y a favor del bienestar humano.

El paralítico que fue curado junto a la puerta de las Ovejas, en la piscina de Betesda. Jesús lo encontró más tarde en el templo. Es probable que haya ido al templo a dar gracias a Dios por la curación recibida y por la vida la nueva recibida y Jesús le dice: Has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor.

En la celebración, del bautismo los diferentes efectos son significados por ser elementos sensibles del sacramento. Introducirse en el agua hace referencia al simbolismo de la muerte y la purificación. Los efectos principales son, pues, la purificación de los pecados y el nuevo nacimiento en el Espíritu Santo “(cfr. CIC N ° 1262).

El agua es fuente de vida, que es el gran Don de Dios, la piscina es símbolo de la nueva vida que da Jesús a quien se le acerca, sediento de Dios. El agua es un signo de bendición y vida cuando se conserva y valora y no la convertimos en fuente de explotación. De Dios nuestro Padre hemos recibido la vida corporal y su chispa divina nos fue dada por el soplo de su Espíritu Santo, en este día cuidemos bien de este precioso don. Amen.