EVANGELIO DEL DÍA VIERNES 17 DE MARZO DEL 2017     

               

     Mateo 21, 33-46: “En aquel tiempo, Jesús les declaró: «En verdad les digo: si tienen tanta fe como para no vacilar, ustedes harán mucho más que secar una higuera. Ustedes dirán a ese cerro: ¡Quítate de ahí y échate al mar!, y así sucederá. Todo lo que pidan en la oración, con tal de que crean, lo recibirán.» Jesús había entrado al Templo y estaba enseñando, cuando los sumos sacerdotes y las autoridades judías fueron a su encuentro para preguntarle: « ¿Con qué derecho haces todas estas cosas? ¿Quién te lo ha encargado?» Jesús les contestó: «Yo también les voy a hacer a ustedes una pregunta. Si me la contestan, yo también les diré con qué autoridad hago todo esto. Háblenme del bautismo que daba Juan: este asunto ¿de dónde venía, de Dios, o de los hombres?» Ellos reflexionaron: «Si decimos que este asunto venía de Dios, él nos replicará: Pues ¿por qué no le creyeron? Y si decimos que era cosa de hombres, ¡cuidado con el pueblo!, pues todos consideran a Juan como un profeta.» Entonces contestaron a Jesús: «No lo sabemos.» Y Jesús les replicó: «Pues yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas.»  Jesús agregó: «Pero, díganme su parecer: Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero para decirle: “Hijo, hoy tienes que ir a trabajar en la viña.” Y él le respondió: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. Luego el padre se acercó al segundo y le mandó lo mismo. Este respondió: “Ya voy, señor.” Pero no fue. Ahora bien, ¿cuál de los dos hizo lo que quería el padre?» Ellos contestaron: «El primero.» Entonces Jesús les dijo: «En verdad se lo digo: en el camino al Reino de los Cielos, los publicanos y las prostitutas andan mejor que ustedes. Porque Juan vino a abrirles el camino derecho, y ustedes no le creyeron, mientras que los publicanos y las prostitutas le creyeron. Ustedes fueron testigos, pero ni con esto se arrepintieron y le creyeron. Escuchen este otro ejemplo: Había un propietario que plantó una viña. La rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar y levantó una torre para vigilarla. Después la alquiló a unos labradores y se marchó a un país lejano. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, el dueño mandó a sus sirvientes que fueran donde aquellos labradores y cobraran su parte de la cosecha. Pero los labradores tomaron a los enviados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores más numerosos que la primera vez, pero los trataron de la misma manera. Por último envió a su hijo, pensando: A mi hijo lo respetarán. Pero los trabajadores, al ver al hijo, se dijeron: Ese es el heredero. Lo matamos y así nos quedamos con su herencia. Lo tomaron, pues, lo echaron fuera de la viña y lo mataron. Ahora bien, cuando venga el dueño de la viña, ¿qué hará con esos labradores?»  Le contestaron: «Hará morir sin compasión a esa gente tan mala, y arrendará la viña a otros labradores que le paguen a su debido tiempo.» Jesús agregó: « ¿No han leído cierta Escritura? Dice así: La piedra que los constructores desecharon llegó a ser la piedra principal del edificio; ésa fue la obra del Señor y nos dejó maravillados.  Ahora yo les digo a ustedes: Se les quitará el Reino de los Cielos, y será entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos.» Al oír estos ejemplos, los jefes de los sacerdotes y los fariseos comprendieron que Jesús se refería a ellos. Hubieran deseado arrestarlo, pero tuvieron miedo del pueblo que lo consideraba como un profeta”.

 

  Reflexión: Por el Servicio de Animación Bíblica de la Diócesis de Ciudad Guayana. Responsable: Luis Perdomo.

 

El Evangelio de hoy Mateo, capítulo 21, versos 33 a 46, encontramos el símbolo de la vid muy usado, desde el Antiguo Testamento como podemos ver en el capítulo 5 de Isaías para indicar el pueblo escogido de Yahvé. Mateo parece estar refiriéndose al reino de los cielos, el cual será quitado a Israel por su infidelidad. El texto, señala algunos elementos importantes: la dedicación con la que el propietario construyó su viña, y la infidelidad de los labradores quienes recibieron mal a los criados enviados por el propietario, los apedrearon y los mataron; el propietario envió también a su Hijo pensando que lo respetarían.

Mateo insiste mucho en la filiación divina de Jesús, que en el momento en que es eliminado se convierte en la piedra angular de la Iglesia, el nuevo pueblo elegido de Dios. La síntesis de la historia de la salvación realizada por Mateo nos revela en primer lugar, que la buena noticia no es aceptada por los sacerdotes y doctores de la ley. En segundo lugar que el rechazo de loa jefes se convierte también en el rechazo del pueblo, por tanto la salvación es ofrecida a los gentiles.

En tercer lugar muestra que la salvación también puede ser rechazada por nosotros hoy. Ninguno de nosotros puede presumir ser salvo confiando en sus propias fuerzas y convicciones ya que sólo la misericordia de Dios es la garantía de nuestra salvación. Una certeza tenemos y es que Dios amó tanto, pero tanto el mundo que envió a su Hijo al mundo no para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él, por esto y para esto Jesús dio su vida por nosotros muriendo en la cruz. (Cfr. Juan 3:16 a 17).

La muerte de los profetas siervos de Dios, es un hecho constante en el Antiguo Testamento. El punto en cuestión en la parábola es el rechazo y la muerte del hijo del dueño de la viña, considerado indigno de morir en su propiedad… Matar al Hijo de Dios fue el acto supremo de rebeldía del hombre.

Dios nuestro Padre nos ama y por amor creó este mundo maravilloso, y nos colocó como administradores. Pero como los inquilinos del Evangelio de hoy, nos negamos a obedecer a Dios queriendo tomar posesión de la viña. Es necesario que renovemos constantemente nuestra adhesión a Dios, que necesita nuestro sí para salvarnos. Amen

 

 


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