Tema 2 Abrazo en Familia 2016: Distintos para Construir Juntos / La Familia y El País


OBJETIVO: Reconocer que siendo distintos podemos unir nuestras diferencias y construir una nueva y mejor familia, sociedad y país.

ILUMINACIÓN: Mt.5,9

INTRODUCCIÓN/AMBIENTACIÓN: Las familias necesitamos organizarnos y el país también. Las familias todas son distintas, pero si se unen entre sí pueden construir juntas la sociedad que deseamos. Desde este punto de vista, podemos comparar así: La Familia y el País. Un país necesita organización, unidad, aceptarse en la diversidad y por eso el reto de la familia es semejante que del país, siendo diferentes construir juntos. Hacer familia es un aprendizaje permanente.

DESARROLLO: Las familias están formadas por personas distintas, con conductas y psicologías distintas, ya sea por temperamentos, distintas visiones, distintas maneras de ver las cosas.

Cuando uno se casa, son dos personas distintas, varón y mujer, que se unen, es lo normal y lo sano, porque somos personas exclusivas, originales e irrepetibles. Por lo tanto la amenaza de conflicto es inevitable porque somos distintos, complementarios con dos visiones de la vida distintas y experiencias únicas e irrepetibles. Una visión y un pensamiento mío, es “como me veo yo”. Otra cosa “es como me ven los demás” porque cada quien me verá según su visión, su experiencia, su situación.

¿Por qué hacer familia implica un aprendizaje permanente?

Porque supone la convivencia de personas que son diferentes y que no puedan dejar de serlo ni aunque quieran. Esta es precisamente la razón por la cual un valor clave para la armonía familiar es el respeto. El respeto es el valor humano por medio del cual se reconoce la dignidad del otro. El respeto es la base fundamental de la convivencia. Sin respeto no hay tolerancia, reconocimiento ni justicia.

La importancia del respeto.

El respeto parte de la importancia de la pluralidad (variedad, diversidad) para la riqueza de una familia y mientras más variedad de cualidades, habilidades, percepciones e ideas existan en el grupo, mayor riqueza, madurez y vitalidad del mismo, lo cual redunda en mayor bienestar y mayor felicidad de sus integrantes.

La familia es la escuela natural del desarrollo humano. La tarea más importante de unos padres es crear en el hogar un ambiente que favorezca el aprendizaje y modelamiento de los valores que queremos para nuestros hijos y para el país. Queremos que ambos sean felices y para que ambos sean felices (nuestros hijos y el país). Para crear un país donde haya respeto, debe empezar en la familia: un valor fundamental es el respeto.

Respeto por el otro, por la originalidad y exclusividad de su proyecto de vida, por sus ideas y por su condición de persona y de hijo de DIOS. ¿Cuál sería, entonces, mi horizonte, mi norte? Lograr que en mi casa ocurra lo que quiero para el país.

Respeto no es indiferencia ni alcahuetería. Respeto es una característica singular de los cristianos: Dios Padre no entiende otra forma de ser y de actuar, porque nos hizo a todos hermanos y por respeto, nos deja en libertad para que le descubramos a través del otro, sin imposiciones.

El respeto familiar: fundamento de la sociedad.

Dada la conexión íntima entre familia y sociedad, el respeto que se aprende y practica en los hogares debe ser una prefiguración y un modelo del tipo de relaciones que queremos para nuestro país. El respeto, como valor humano fundamental, que parte del reconocimiento y valoración del otro como persona, conduce a la construcción de relaciones sociales y políticas basadas en la libertad y la igualdad.

La libertad no es hacer lo que me da la gana, sino la posibilidad siempre abierta de decidir por nosotros mismos, lo cual solo es posible a partir del respeto por el otro y su singularidad. La igualdad por su parte no es la eliminación de las diferencias por la vía de una absurda uniformidad, sino la imposibilidad del sometimiento y dominación de unas personas sobre otras. Ambas libertad e igualdad, se nutren y conforman desde el respeto por el otro, que no es otra cosa que la admiración por el fascinante milagro de la creación que significa cada persona, en su diversidad y en su exclusiva e irrepetible unicidad.

Desde el respeto se entiende que la única posibilidad de construir juntos una sociedad más justa, libre y feliz, es a partir del aprendizaje cotidiano de que todos son igualmente dignos. Que todos, independientemente de su credo, ocupación, situación social o preferencia política, deben ser respetados a partir de su diversidad.

Que el diálogo es el único camino para la solución de los conflictos propios entre personas que son y piensan distintos. Que lo digno es rechazar la tentación de la violencia que significa la imposición del más fuerte y que la tolerancia y la justicia son los únicos caminos para la paz.

Desde el respeto, el llamado es a construir juntos siendo distintos, porque la riqueza de una sociedad proviene precisamente de la diversidad de sus miembros.

Así, el respeto que aprendemos en el seno de las familias es el valor por el que cada persona llega a formar un fuerte vínculo con los demás, generando así la fortaleza social necesaria para las grandes transformaciones hacia la libertad y la justicia.

 

La transformación progresiva de los roles familiares.

Los roles familiares en la Venezuela de hoy han sufrido una transformación importante. Si estamos en un país en transición y transformación, es ilusorio pensar que ello no iba a afectar la situación de las familias y los roles de sus miembros.

¿Cuáles son las causas principales de esa transformación de los roles de la familia? Una de las características más resaltantes de la psicología social de los venezolanos es la familia. Venezuela es una de las naciones con los niveles más altos de afecto y dependencia hacia la familia.

Las familias son inseparables del venezolano, y los venezolanos no se conciben a sí mismos sin una familia. Sin embargo, el rasgo más relevante que caracteriza a la familia venezolana del siglo 21, y que la diferencia de los perfiles de familia típicos de otros países, es la multiplicidad de funciones que con el tiempo se le han venido asignando, y las cargas de responsabilidad que progresivamente se ha visto obligada a asumir.

El estado venezolano ha dejado sola a la familia. Nuestros problemas de educación, salud, protección, cuido y seguridad son tan grandes que frente a ellos lo único que tiene el venezolano es a su propia familia. Cuando un venezolano se queda sin empleo recurre a la familia para tratar de conseguir otro o que lo ayuden en su necesidad.

Cuando un niño pierde alguna clase o no entiende al profesor de matemáticas o al de lengua, recurre a su mamá o a sus hermanos para que le expliquen. Nuestros niños dependen de sus madres y de sus familias para no fracasar en la escuela.

Cuando alguien tiene un accidente, es su familia quien lo socorre. Si alguien enferma, la familia lo cuida.

Cuando una madre tiene que salir a trabajar porque el dinero de la casa no alcanza, son las abuelas quienes se ocupan de los nietos para ayudar a los hijos.

Cuando a una familia se le cae o se le inunda la casa, la única forma de librarse de los refugios, es si cuenta con algún familiar que le dé albergue.

Si en la casa hay algún enfermo que necesita un tratamiento costoso, se busca entre todos los miembros como cubrir ese gasto extraordinario. Incluso sí algún miembro de la familia tiene alguna discapacidad congénita o producto del infortunio, pues es la familia quien se ocupa de él o ella. Y además de todo eso, la familia es la única forma de entretenernos y recrearnos. La inseguridad nos ha metido dentro de la casa y convertido a la familia en único lugar de recreación.

 

La familia se ha convertido en la escuela, la farmacia, la agencia de empleo, el centro de salud, el centro de cuido para niños y abuelos, el sistema de seguridad social y hasta en el principal lugar de recreación.

Muchas madres venezolanas se debaten en el dilema de salir a trabajar o no, porque no saben con quién dejar cuidando al niño. Muchos jóvenes no saben si seguir estudiando o ponerse a trabajar para ayudar económicamente a la familia y dejar de ser una carga.

No son pocas las personas de la tercera edad que se debaten entre cumplir el tratamiento y comprar las medicinas para la hipertensión, diabetes o del corazón, o ayudar con la compra de los alimentos.

La familia venezolana esta sobrecargada.

Por esta sobrecarga de funciones, la familia se ha visto obligada a descuidar su función primordial: la de ser el sustento humano, espiritual y afectivo de los venezolanos, y proveerles de una seguridad existencia, personal y social. Muchas familias hoy no pueden brindar esa estabilidad a sus miembros, no porque no quieran, sino porque no pueden.

El más hermoso de los retos:

La familia es nuestra primera y mejor oportunidad para hacer creíble el Reino de Dios.

“HOY EN VENEZUELA DEBEMOS MODELAR EN NUESTRAS FAMILIAS LAS RELACIONES SOCIALES DEL PAIS QUE SOÑAMOS”

DINÁMICA: Hagan un conversatorio y elaboren una lista de actitudes, comportamientos que deben mejorar en nuestra sociedad, pero partiendo desde nuestras familias.

ORACIÓN: Padre de Misericordia, Tú que por medio de tu Hijo, nos has revelado que “ser familia” es el camino de la salvación y nos has enseñado como es la familia que deseas para nuestro bien. Acompáñanos y fortalécenos para vivir en nuestra familia las actitudes y hábitos que se deben vivir en nuestra patria. Ponemos a Jesús, José y María como poderosos intercesores nuestros. Amen.

 


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