Tema 3 Abrazo en Familia 2016: La Belleza del Matrimonio y la Familia


 

OBJETIVO: Exaltar la belleza de la familia, porque Jesucristo muestra el sentido positivo y alegre a lo que significa ser familia como el lugar fundamental donde se fragua el futuro de cada hombre, a pesar de las dificultades que pueda tener.

ILUMINACIÓN: Ef.5, 21-33; 1 Jn 4, 7-16

INTRODUCCIÓN: Hoy resulta difícil hablar del matrimonio con una visión festiva. Es un hecho que las personas se casan cada vez menos. La dificultad para estar juntos, ya sea como esposos o como familia, lleva a romper los lazos cada vez con mayor frecuencia y rapidez, y precisamente los hijos son los primeros en sufrir las consecuencias las primeras víctimas, las victimas más importantes, las que sufren más en una separación son los hijos. Si experimentas desde pequeño que el matrimonio es un vínculo “a tiempo parcial”, inconscientemente para tí será así. (Audiencia general Papa Francisco 29/04/2015)

DESARROLLO: La familia más allá de sus acuciantes problemas y de sus necesidades perentorias, es un “centro de amor” donde reina la ley del respeto y de la comunión, capaz de resistir a los embates de la manipulación y de la dominación de los centros de poder mundanos (Papa Francisco, I Congreso Latinoamericano de Pastoral Familiar en la Ciudad de Panamá 05/08/14)

Las relaciones basadas en el amor fiel, hasta la muerte, como el matrimonio, la paternidad, la filiación o la hermandad, se aprenden y se viven en el núcleo familiar y rinden grandes frutos.

Cuando un hombre y una mujer celebran el sacramento del Matrimonio, Dios, por así decir, se “refleja” en ellos, les imprime sus propios rasgos y el carácter indeleble de su amor. (AL. 121)

Un matrimonio es el signo del amor de Dios con nosotros. ¡Es muy bello! También Dios, de hecho, es comunión: las tres personas del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo viven desde siempre y para siempre en unidad perfecta. Y es justamente este, el misterio del Matrimonio: Dios hace de los esposos una sola existencia. (Papa Francisco, Audiencia general 02/04/2014)

 

Todo lo dicho no basta para manifestar el Evangelio del matrimonio y de la familia si no nos detenemos especialmente a hablar de amor. Porque no podemos alentar un camino de fidelidad y de entrega reciproca si no estimulamos el crecimiento, la consolidación y la profundización del amor conyugal y familiar.

En efecto, la gracia del sacramento del matrimonio está destinada ante todo a perfeccionar el amor de los cónyuges. (AL. 89)

Y el Papa Francisco nos demuestra como perfeccionar el amor entre los conyugues en su Exhortación Apostólica Post Sinodal Amoris Laetitia, en su capítulo cuarto, uno de los más novedosos, a través de la excelente descripción del texto del himno de la caridad (I Cor.13, 4-7) con frases como:

  • La paciencia se afianza cuando reconozco que el otro también tiene derecho a vivir en esta tierra junto a mí, así como es.
  • El amor se debe poner más en las obras que en las palabras.
  • El verdadero amor valora los logros ajenos, no los siente como una amenaza.
  • Amar también es volverse amable.
  • El que ama es capaz de decir palabras de aliento que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan.
  • Cuando una persona que ama puede hacer un bien a otro, o cuando ve que al otro le va bien en la vida, lo vive con alegría.
  • El Amor supera las peores barreras… entre otras hermosas frases.

El himno de la caridad escrito por San Pablo que hemos recorrido, nos permite dar paso a la caridad conyugal, es el amor santificado que une a los esposos santificado, enriquecido e iluminado por la gracia del Sacramento del Matrimonio.

En el matrimonio conviene cuidar la alegría del amor. La alegría matrimonial que puede vivirse aun en medio del dolor, implica aceptar que el matrimonio es una necesaria combinación de gozos y de esfuerzos, de tensiones y de descanso, de sufrimientos y fortalecen, que consuelan, que estimulan de liberaciones, de satisfacciones y de búsquedas, de molestias y de placeres, siempre en el camino de la amistad, que mueve a los esposos a cuidarse: se prestan mutuamente ayuda y servicio” (AL. 126)

El Papa Francisco concluye este maravilloso capítulo, refiriéndose a la transformación del amor, diciendo: “No podemos prometernos tener los mismos sentimientos durante toda la vida, en cambio sí podemos tener un proyecto común estable, comprometernos a amarnos y a vivir unidos hasta que la muerte nos separe” (AL. 163)

Finalmente es importante tener presente que para vivir, fortalecer y mantener la belleza del matrimonio y la familia, se debe estar convencido:

  • Quien da la belleza es Dios.
  • La belleza del ser humano tiene su origen y fundamento en el mismo Dios.
  • Ninguna familia es una realidad celestial y confeccionada de una vez para siempre, sino que requiere una progresiva maduración de su capacidad de amar. (AL. 325)

Descubramos la belleza de la familia y del matrimonio en una familia muy especial: La Sagrada Familia de Nazaret.


DINÁMICA:

  • Construir una definición de “Ser Familia” en los tiempos actuales, de acuerdo a nuestras realidades.
  • Distribuir el texto del Himno de la Caridad (I Cor, 13, 4-7) y una cinta de papel con una de las frases del mismo (tratando de que no se repitan) y redactar un párrafo explicativo, de acuerdo a la realidad actual, contestando la siguiente pregunta: ¿Qué te dice la frase? ¿Qué me dice Dios a mí en esta frase?

 

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