Vicaria de Pastoral

Historia

Desde la Vicaría Episcopal para la Acción Pastoral continuamos trabajando en este año 2019 sobre nuestra
Identidad como Iglesia Local, con el lema que nuestro obispo Monseñor Helizandro Terán nos ha sugerido:

“En caridad y fraternidad construimos nuestra Iglesia Local”
El cual nos recuerda, que en los momentos actuales y de situación de crisis, necesitamos avivar nuestra caridad
cristiana hacia el prójimo, entendida como la experiencia de Dios en nuestras vidas que se traduce en fraternidad,
la cual nos implica tener gestos de ayuda y solidaridad; con las cuales construimos desde nuestro trabajo eclesial
la experiencia de Iglesia Comunión para saborear los valores del Reino.

Nos ponemos en manos de María Inmaculada Concepción del Caroní, Patrona de nuestra Diócesis, de quien
imploramos su compañía y protección en nuestro ministerio Pastoral.

¿Qué es el Plan de Renovación Diocesano de Evangelización?

Diagnóstico

Modelo Ideal

La Diócesis de Ciudad Guayana, sigue trabajando para dar respuesta a los desafíos pastorales a través de este Plan Diocesano de Renovación y Evangelización, puesto en práctica por mi predecesor Mons. Ubaldo Santana, aquel 19 de octubre de 1996, como  un instrumento,  una herramienta, una ayuda que nos permitiría  afrontar juntos la importante misión que el Señor nos encargó. No podemos  dejar de recordar el capítulo 21 del Evangelio de Juan, en el que Pedro va a pescar y los compañeros le dicen “vamos contigo”. Van juntos, pero la pesca en un primer momento fracasa. El Señor se hace presente y les invita a echar de nuevo la red. Obedecen el mandato del Señor. Hacen lo mismo que habían hecho toda la noche y, ahora, recogen la red repleta de peces.

 En estos  diecinueve años mientras hemos recorrido la Primera Etapa del Plan Diocesano de Renovación y Evangelización, en su  Primera y  Segunda Fase. Cuántas veces  hemos realizado acciones, sin conseguir demasiado. Sin embargo, captamos que el Señor nos invita de nuevo a echar la red, junto con nuestros hermanos, confiando en que la sincera propuesta del Señor puede hacer fecunda nuestra labor. No se trata de hacer cosas nuevas, sino de hacer de manera nueva -especialmente con nuevo ardor- lo que tantas veces nos sigue recordando el Señor: amar, servir, anunciar. Afrontar la tarea de cada día con actitudes nuevas, que manifiesten nuestra conciencia de que el Señor está en medio de nosotros, y que nosotros queremos obedecer a su voluntad, es lo que da fecundidad a nuestro trabajo en el camino emprendido para que podamos sensibilizar al Pueblo de Dios a reunirse en comunidad, ya que solo en ella podemos  saborear los valores del Reino, en comunidad profesamos la Fe en Cristo Jesús, nos alegramos de pertenecer a la Iglesia comunidad de Amor y a compartir con los más necesitados,  para así hacer una realidad entre nosotros que: “Los Bautizados de la Diócesis de Ciudad Guayana,  son sensibles a reunirse en comunidad, a ser y pertenecer a la Iglesia y a compartir con los más necesitados, haciendo que cada encuentro sea una experiencia de comunidad y cada uno salga motivado a promoverla con el fin de organizarse en una red de comunidades y, así, comenzar a saborear los valores del Reino”.

 Todavía  falta mucho por hacer. Tenemos retos que  debemos enfrentar y que reclaman de cada uno, una más pronta ejecución:

En cuanto al Pueblo en general:

  • Motivar encuentros comunitarios donde se confronte la Fe con la vida, donde las personas se sientan valoradas y acogidas por la Iglesia, donde se pueda iluminar la realidad con la palabra (en este sentido los subsidios que se envían desde la Vicaria de Pastoral puede ser de gran ayuda)
  • Vencer el ostracismo, el individualismo y la indiferencia, abriéndonos en un clima de diálogo y acercamiento con la realidad que vive nuestro pueblo.
  • Continuar profundizando en la fraternidad como único camino para vivir la paz
  • Prestar una mayor atención a las familias, donde cada bautizado está llamado a la primera experiencia de Fe. (CPV-IMC n°93, PDR/E-MI n° 25)
  • Brindar con atención maternal y espíritu evangélico, las respuesta adecuadas a los problemas que vive la familia actualmente (divorciados y vueltos a casar, situación de sus hijos, cónyuges abandonados, parejas que viven  juntas sin casarse), y la tendencia de la sociedad  a redefinir el matrimonio (propuesta n°48, Sínodo de los Obispos), para ello es prioritario que se organice en cada parroquia la Pastoral familiar, que vaya más allá de los cursos pre-matrimoniales y que desarrolle un programa de acompañamiento a las familias en todos los ámbitos de su vida
  • Ofrecer oportunidades de encuentro a los grupos de familias en cada sector de la parroquia, como espacios de iluminación y transformación de la propia vida en el encuentro con Jesucristo y con ellos promover en cada parroquia una red de comunidades, donde cada uno es sensible a ser y pertenecer a la iglesia y a compartir con los más necesitados, tal y como lo expresa el objetivo de la Tercera Fase de nuestro PDR/E
  • Así mismo, desde la Pastoral de Multitudes, estamos llamados a redescubrir y celebrar la Fe en la Comunidad, como un espacio de crecimiento del conjunto, por ello, organícense celebraciones de Pastoral de Multitudes en todas las parroquias, como una forma de promover el crecimiento de la fe del Pueblo de Dios, hagan propios los lemas destinados para cada mes

De igual forma, Hemos constatado a través de la evaluación del camino recorrido que en la mayoría de nuestras parroquias se cuenta con al menos tres estructuras de participación y de comunión, dentro de ellas un 95% han sectorizado, sin embargo, para que la Organización Pastoral Parroquial sea más efectiva, es necesario que en esta Tercera Fase  todas las parroquias de la Diócesis:

  • Concluyan el proceso de organización de la sectorización, con la conformación de los equipos sectoriales de animación pastoral, quienes serán los garantes de la formación y la participación activa del Pueblo de Dios en la vida parroquial
  • Consolidar las estructuras de comunicación y participación: el E.P.A.P., la Red de mensajeros y la Carta a los cristianos de modo que los Bautizados y el pueblo en general encuentren cada vez más su lugar de participación y puedan vivir coherentemente su fe con su 
  • Organícese en cada parroquia las comisiones necesarias para el acompañamiento y formación del Pueblo de Dio, a fin de ofrecer oportunidades para el dialogo entre las personas, para escuchar y promover la Palabra de Dios, para una catequesis orgánica y procesual que inicie a la Fe y continúe iluminando la existencia de los hombres y mujeres de este pueblo. Promuévase desde estas comisiones la formación en la caridad, para la oración y la vivencia gozosa de la Eucaristía
  • Con el fin de anunciar la Buena Noticia de Jesús, todas las parroquias promuevan el nacimiento de Pequeñas Comunidades o grupos de familias en sus sectores, que las mismas sean células vivas, lugares de encuentro personal y comunitario con Cristo, a través de la profundización de la Palabra de Dios, siendo estas lugares privilegiados para experimentar las riquezas de la Liturgia, así como  para  proporcionar una  educación Cristiana, inicial y permanente y formar a todos los Bautizados en la fraternidad, en la caridad y en la justicia social, especialmente con los más pobres (propuesta n°26, Sínodo de los Obispos), de esta manera, las pequeñas comunidades viven una adhesión más intensa a Jesucristo (CPV-ICM n°79), promueve  la dimensión profética de la vida Cristiana y se transforma en lugares de evangelización que constituyen una esperanza para la iglesia universal (EN n°58), y para la renovación de la  parroquia y con ello de toda la Diócesis.

        

Del mismo modo, En cuanto a los Agentes de pastoral, se constata que cada vez son menos los agentes consagrados y los cristianos comprometidos con la nueva evangelización. A fin de promover el crecimiento paulatino y constante de nuestros agentes de pastoral consagrados, favorézcase una pastoral vocacional integrándose desde la pastoral juvenil y la pastoral familiar, para que pueda atender el proceso de maduración de aquellos jóvenes que se  sienten llamados a una consagración especial. De igual forma, reconociendo los Dones con que el Espíritu obra en todos los Bautizados para la construcción del cuerpo de Cristo, continúe promoviéndose  la preparación adecuada del agente laico, a fin de que crezca en su compromiso bautismal y participando de la vida bautismal se sienta motivado en su misión de transformar las realidades temporales siendo testigo de Jesucristo en los ambientes en donde se desenvuelve, siendo corresponsables de la evangelización (CPV.LCV n° 105-109).

A todos los agentes que con dedicación trabajan en la obra de la nueva evangelización, en todos los Niveles de la Acción Pastoral, se les exhorta a:

  • En consonancia con la Iglesia Universal, redescubrir,  celebrar y promover encuentros en los que se reconozcan los fundamentos de nuestra Fe, y en los que promovamos un encuentro más cercano con Jesucristo.
  • Participar activamente en la formación de agentes de Pastoral, con el fin de profundizar en los aspectos que nos conducirán a la vivencia del objetivo de la Tercera Fase de la Primera Etapa de nuestro Proyecto Diocesano de Renovación y Evangelización, con el cual se persigue que los Bautizados de nuestra Diócesis,  sean  sensibles a reunirse en comunidad, a ser y pertenecer a la Iglesia.
  • Asumir en las acciones pastorales programadas, la Opción fundamental de la Diócesis y los criterios para la acción pastoral suscritos en nuestro PDR/E, ya que estos son elementos claves para la programación de cada acción evangelizadora que realicemos con el objeto de hacer presente el Ideal de Iglesia que soñamos como Pueblo de Dios que peregrina en esta Diócesis.
  • Mantener un contacto permanente con la Palabra de Dios a través de la práctica de la Lectio Divina, del estudio del Evangelio, o de cualquier método que nos permita acercarnos a ella y descubrir allí la voluntad de Dios.
  • En el ámbito de los 50 años del Concilio Vaticano II, y para no olvidar este acontecimiento, todos los agentes de pastoral han de promover el estudio sistemático de los documentos del mencionado concilio, para descubrir en ellos la riqueza de una iglesia que se renueva constantemente a la luz del Evangelio y para que sus propuestas iluminen la renovación pastoral propuesta de nuestro PDR/E.

 

Finalmente, nuestro proyecto intenta que nuestras parroquias, la Iglesia Pueblo de Dios, se perciba como una Iglesia servidora, que refleje el rostro misericordioso de Dios, manifestado en la humanidad de Jesús. Para ir avanzando en esta dirección es fundamental que los sacerdotes nos entreguemos como pastores a esta misión; que nuestros laicos estén bien formados para poder inyectar la fuerza del Evangelio en nuestra sociedad; que nuestros jóvenes encuentren en Cristo el Camino y nos ayuden a introducir aire fresco en nuestras  comunidades; que padres e hijos al celebrar los sacramentos de la Iniciación Cristiana vayan redescubriendo la riqueza de los sacramentos y consoliden y personalicen su fe; que los pobres sean acogidos y servidos en nuestra Iglesia como merecen; y que la piedad popular, tan arraigada en nuestro pueblo, se convierta en una posibilidad de difusión del Evangelio.

Les  ruego encarecidamente, queridos hermanos y hermanas, acoger las orientaciones del Plan Pastoral de Renovación y Evangelización con esperanza, les animo a ponerlo  en práctica con generosidad. A Ustedes, queridos hermanos sacerdotes, como pastores y servidores de la comunidad, muestro mi profunda gratitud y les confío estas tareas animándolos a que descubran  su decisivo papel en la renovación de las parroquias; saben  que ello es fundamental para que el Plan se lleve a cabo. A todos, queridos Diáconos, religiosos religiosas  y fieles laicos, especialmente a los que trabajan en la catequesis, la liturgia y la caridad, les agradezco sinceramente su trabajo, esperando que continúen  realizándolo con dedicación y alegría.

Encomendamos este Plan a nuestra patrona María Inmaculada, Testigo y Animadora de nuestra fe. Junto con ella nos esforzaremos porque los espacios de participación para la consulta, la toma de decisiones y la ejecución de las acciones del mismo, estén organizados, de modo que la comunidad se vaya educando en la corresponsabilidad y creciendo en la madurez de su fe como es propio de un pueblo llamado a la santidad.

Niveles

Nivel 1 PASTORAL COMUNITARIA

Pastoral de Multitudes

Pastoral de Pequeñas Comunidades

Pastoral Familiar

  Nivel 2 PASTORAL SECTORIAL

Pastoral Juvenil

Pastoral Vocacional

Pastoral Educativa

Nivel 3 SERVICIOS PASTORALES

Comisión de Catequesis

Servicio de Animación Bíblica

Comisión Diocesana de  Liturgia y Música

Pastoral Social – Cáritas

Pastoral de la Salud

Pastoral Misionera Diocesana

    Nivel 4 PASTORAL MNISTERIAL

Pastoral Ministerial

Equipo de Formación Pastoral de los Seminaristas

Nivel 5 ESTRUCTURAS DE APOYO

Medios de Comunicación Social

EDAP Equipo Diocesano de Animación Pastoral