EL PAPA PIDE A LOS NUEVOS CARDENALES QUE “AMEN, HAGAN EL BIEN, BENDIGAN Y RUEGUEN”.

14440630_1141911122540951_1212396453466032562_n 15032841_1141911065874290_2276880591749426453_n 15032109_1141911502540913_5929496229170548261_n 15170966_1141911659207564_5015882657908165234_n

En el consistorio para la creación de 17 nuevos cardenales, 13 de ellos con derecho a voto en el caso de que se celebrase un cónclave– procedentes de varias partes del mundo. Francisco les pide cuidar en su corazón y en el de la Iglesia la “invitación a ser misericordioso como el Padre”.

El Papa Francisco pronunció un mensaje en el que criticó la indiferencia y pidió a los nuevos purpurados que «sean misericordiosos» . La elección, en vez de mantenerlos en lo alto del monte, en su cumbre, los lleva al corazón de la multitud, los pone en medio de sus tormentos, en el llano de sus vidas. Amen, hagan el bien, bendigan y rueguen”,

Seguimos siendo invitados a abrir nuestros ojos para mirar las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de su dignidad, privados en su dignidad”. El amor de Dios tiene sabor a fidelidad con las personas, porque es amor de entrañas, un amor maternal/paternal que no las deja abandonadas, incluso cuando se hayan equivocado”. Además, ha asegurado que “el amor incondicional del Padre” ha sido y es “verdadera exigencia de conversión para nuestro pobre corazón que tiende a juzgar, dividir, oponer y condenar”. Saber que Dios sigue amando incluso a quien lo rechaza es una fuente ilimitada de confianza y estímulo para la misión. Ninguna mano sucia puede impedir que Dios ponga en esa mano la Vida que quiere regalarnos. Como Iglesia, seguimos siendo invitados a abrir nuestros ojos para mirar las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de su dignidad, privados en su dignidad.

Les advirtió del peligro de dejarse alcanzar por la mundanidad que rechaza amar al prójimo tal y como es. En su homilía, el Pontífice destacó la misión de los purpurados y afirmó “la nuestra es una época caracterizada por fuertes cuestionamientos e interrogantes a escala mundial. Nos toca transitar un tiempo donde resurgen epidémicamente, en nuestras sociedades, la polarización y la exclusión como única forma posible de resolver los conflictos”. .

“Querido hermano neo Cardenal, el camino al cielo comienza en el llano, en la cotidianeidad de la vida partida y compartida, de una vida gastada y entregada. En la entrega silenciosa y cotidiana de lo que somos. Nuestra cumbre es esta calidad del amor; nuestra meta y deseo es buscar en la llanura de la vida, junto al Pueblo de Dios, transformarnos en personas capaces de perdón y reconciliación”..

Querido hermano, hoy se te pide cuidar en tu corazón y en el de la Iglesia esta invitación a ser misericordioso como el Padre, sabiendo que «si hay algo que debe inquietarnos santamente y preocupar nuestras conciencias es que tantos hermanos vivan sin la fuerza, sin la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido que dé vida» (Exhort. ap. Evangelii Gaudium, 49).
Al finalizar sus palabras, el Pontífice ha leído la fórmula de creación y ha proclamado solemnemente los nombres de los nuevos cardenales, .

anunciando el orden presbiteral o diaconal asignado. El rito ha proseguido con la profesión de fe de los nuevos cardenales delante del pueblo de Dios y el juramento de fe y obediencia al papa Francisco y sus sucesores. Los nuevos cardenales, según el orden de creación, se han arrodillado delante del Santo Padre que les impone el solideo y la birreta cardenalicia, entrega el anillo y asigna a cada uno una iglesia de Roma “como signo de participación a la preocupación pastoral del Papa” en la ciudad. Finalmente, después de la entrega de la Bula de creación cardenalicia y de asignación del Título o de la Diaconía, el Santo Padre intercambia con cada nuevo cardenal el abrazo de paz.