EVANGELIO DEL DÍA JUEVES 11 DE MAYO DEL 2017

                

 

       Juan 13, 16-20: “Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos les dijo: El servidor no es más que su patrón y el enviado no es más que el que lo envía. Pues bien, ustedes ya saben estas cosas: felices si las ponen en práctica. No me refiero a todos ustedes, pues conozco a los que he escogido, y tiene que cumplirse lo que dice la Escritura: El que compartía mi pan se ha levantado contra mí. Se lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo Soy. En verdad les digo: El que reciba al que yo envíe, a mí me recibe, y el que me reciba a mí, recibe al que me ha enviado.»

 

  Reflexión: Por el Servicio de Animación Bíblica de la Diócesis de Ciudad Guayana. Responsable: Luis Perdomo.

La liturgia diaria nos presenta en el día de hoy al Evangelio de Juan capítulo 13, versos 16-20. Este relato se encuentra en la sección del libro de las horas. La hora es algo deseado y positivo. Es la hora de la humildad y servicio a los suyos. Con el lavado de los pies el Señor y Maestro les ha dado una lección de cómo actuar en la comunidad cristiana.

La vida de JESÚS como don de servicio a favor de los demás debe convertirse en criterio de vida y modelo inspirador para sus discípulos. Viviendo como Jesús seremos felices, deberíamos saber cómo comportarnos, pero no basta saberlo, tenemos que ponerlo en práctica. Saber y actuar son características de los discípulos de Jesús.

Los cristianos no actuamos movidos por una norma, sino más bien movidos por un conocimiento interior; no actuamos siguiendo una ley, sino inspirados por la Revelación personal de Jesús. Él se hace presente en el mundo a través de sus discípulos que Él envía, que con su testimonio de vida hacen visible su amor salvador.

El que busque servir como Jesús será feliz, ya que el anuncio del Evangelio es un servicio que se anuncia con palabras y hechos concretos que muestran la fuerza salvadora que mueve la misión. Pidámosle a dios todopoderoso que nos permita entender fielmente el sentido de nuestra misión y de nuestra identidad cristiana que sumimos el día de nuestro bautismo y siguiendo al Maestro pongamos nuestro granito de arena en pos de la construcción de un mundo más justo y digno de los hijos de Dios. Amen.